Responsive Teaching: ¿Qué es?

Índice de entradas del libro


  1. Introducción a Enseñanza Receptiva, de Harry Fletcher-Wood.
  2. Enseñanza Receptiva: ¿Qué es?
  3. Planificando una unidad
  4. Planificando una sesión

¿Qué es la enseñanza receptiva?

Es una mezcla entre la planificación y la enseñanza, basada en una comprensión profunda de la ciencia cognitiva sobre cómo los alumnos aprenden, y con la evaluación formativa como herramienta para identificar lo que los alumnos han aprendido y adaptarse consecuentemente. También enfatiza la naturaleza interactiva de la enseñanza en clase, las demandas que recaen sobre los docentes y los objetivos de nuestra práctica docente.

¿Cómo resuelve las confusiones de la entrada anterior?

  • Resuelve la primera confusión (la evaluación impide el aprendizaje) distinguiendo entre la evaluación formativa y la evaluación sumativa y centrándose en lo que los alumnos han aprendido y cómo pueden aprender más.
  • Resuelve la segunda confusión (las habilidades son más importantes que el conocimiento) centrándose en cómo aprenden los estudiantes: adquiriendo y organizando el conocimiento y las habilidades dentro de una materia.
  • Resuelva la tercera confusión (usando métodos como algo absoluto) centrándose en los principios y las ideas subyacentes de la evaluación formativa.
El libro tratará estas ideas en la práctica, tratando de resolver seis problemas endémicos según la formulación de Lemov en 2015. Son problemas endémicos porque son desafíos predecibles, inevitables e intrínsecos a la enseñanza:
  1. ¿Cómo podemos planificar una unidad, cuando queremos que los estudiantes aprendan tanto en tan poco tiempo?
  2. ¿Cómo podemos planificar una sesión, cuando queremos que los estudiantes aprendan tanto en tan poco tiempo?
  3. ¿Cómo podemos enseñar a los alumnos y alumnas lo que es el éxito?
  4. ¿Cómo podemos saber lo que han aprendido en la sesión?
  5. ¿Cómo podemos saber lo que están pensando?
  6. ¿Cómo podemos ayudar a cada estudiante a mejorar?

Base teórica

No importa lo buenos que sean nuestros líderes y lo diligentes que sean nuestros alumnos, estos problemas son desafiantes siempre y podemos mejorar nuestra aproximación a ellos. Además, pueden resolverse secuencialmente: necesitamos planes claros si queremos enseñar a nuestros alumnos y alumnas lo que esperamos de ellos, necesitamos buenas evaluaciones si queremos ayudarles a mejorar. Por eso las dos primeras cuestiones se refieren a la planificación: es un requisito para una respuesta efectiva.

Adoptar la enseñanza receptiva implica sondear sus principios y la evidencia que les soporta. Las metodologías se expanden más rápido que las evidencias, porque la evidencia es a menudo encerrada en artículos densos e inaccesibles. Citando a Graham Nuthall:

A menudo los profesores reciben una descripción de qué hacer y cómo hacerlo, pero no una descripción de por qué funciona. No suele haber una explicación de los principios sobre el aprendizaje subyacentes a los métodos que construyen. El resultado es que los docentes son siempre animados a utilizar nuevas ideas o métodos sin entender cómo pueden afectar al aprendizaje. A menos que tengas una buena comprensión de cómo la metodología se supone que afecta al aprendizaje de los alumnos, tus adaptaciones serán siempre prueba y error.

La prueba y error es demasiado lenta, y además es muy difícil que lleve a conclusiones contra-intuitivas, basadas en evidencias pero contracorriente. Por ejemplo, maneras en las que un peor desempeño inicial lleva a una retención mayor (ver entrada sobre el problema 4 que publicaremos en Julio). 

A menos que comprendamos los principios subyacentes a la metodología, podemos imitarla pero perder de vista su propósito. o peor, podemos crear "mutaciones letales" adaptando tanto las técnicas que la conexión con su base se pierde totalmente. La enseñanza receptiva comparte no "lo que funciona", sino la base teórica de las aproximaciones más prometedoras a la enseñanza y el aprendizaje (Baird et al., 2017).

Sin embargo, conocer las evidencias y los principios es insuficiente, porque la investigación nos proporciona una guía en lo que funciona en condiciones de laboratorio: experimentos controlados y modelos. Nunca va a decir a los docentes qué hacer exactamente (Wiliam 2018, pág. 98). Sólo un docente puede convertir los principios en prácticas para esa clase, en ese año en concreto.

Por tanto, los profesores y profesoras necesitamos una variedad de ejemplos vivos de implementación por parte de otros docentes con los que nos podamos identificar y de los que obtener convicción y confianza de que podemos ser mejores, viendo ejemplos concretos de lo que eso significa en la práctica diaria.

Concluyendo, sólo conseguiremos los muchos beneficios que la evidencia científica nos promete si cada profesor y profesora encuentra sus propias maneras de incorporar al aula estas ideas o principios. Los métodos no funcionan universalmente, los profesores necesitamos adaptarnos (volvemos a citar a Graham Nuthall). Un apunte personal: ¿son las formaciones que recibimos realmente así? ¿o se nos pide que repitamos tal cual métodos que pueden ser más o menos eficaces? 

Estructura de cada capítulo (y entrada)

Cada capítulo, y por tanto cada entrada dedicada al libro, estará estructurado en las siguientes partes:
  • Problema: sugiriendo un objetivo y por qué es importante.
  • Evidencia: sobre formas en las que el problema puede ser afrontado, usando estudios científicos y con bibliografía recomendada.
  • Principio: la evidencia configura un principios que puede ser aplicado en cualquier contexto
  • Práctica: esta no se puede aplicar a cualquier contexto, y lo que hace el autor es proporcionar ejemplos que puedan ser sugerentes.
  • Experiencias: para ofrecer una guía de cómo el proceso de mejora puede ser lioso, gradual e iterativo.
  • Lista de tareas: resumiendo el capítulo en una serie de afirmaciones que permitan consolidar lo expuesto
Iremos desgranando las seis preguntas expuestas al inicio de la entrada, y luego el capítulo final dedicado a el liderazgo dentro de la organización de la escuela.

Conclusión

La enseñanza receptiva no implica trabajar más, invita a trabajar de forma diferente. Cambiar la práctica necesita de una inversión inicial de tiempo en ella; pero reportará beneficios mejorando el aprendizaje de los estudiantes, y por ello, su autonomía. El autor afirma que tampoco es la panacea.

En los ejemplos que trataremos veremos cómo sus principios se aplican a cualquier etapa o materia; pero poner estos principios en la práctica es específica a la materia, a la clase, incluso a la hora del día en que lo hagamos. Por ejemplo, si enseñamos a los alumnos un ejemplo de éxito y les damos feedback será beneficioso siempre, porque apoya su metacognición y su capacidad de monitorizar su pensamiento y adaptar su aprendizaje en consecuencia (Casselman y Atwood, 2017). Los tests muestran lo que los alumnos recuerdan, pero también mejorar la retención de lo que ha sido preguntado.

El autor es profesor, y ha tenido la suerte de pasar tiempo leyendo y apoyando a otros profesores: no es un académico. Ser experto en todos los campos es imposible, por ejemplo, una revisión de la bibliografía acerca de las concepciones científicas de los alumnos abarca 8400 artículos (Duit, 2009). Pero esta propuesta es un camino a la mejora. Esperamos que os sirva y nos vemos en la próxima entrada respondiendo a la pregunta primera:

  1. ¿Cómo podemos planificar una unidad, cuando queremos que los estudiantes aprendan tanto en tan poco tiempo?